Paloma Didi

Y supe ya entonces, y así te lo escribí en una de nuestras postales sorpresa entre los miembros del grupo de los viajes solidarios, que siempre te recordaría, cuando menos, como ese hombre gracias al que pude conocer Nepal, sus gentes y su trabajo. Y así fue, así está siendo y espero que siga así por mucho tiempo.

Las semillas hay que plantarlas, y tiene que hacerlo alguien. A ti Ernesto, hombre de mundo y de campo, persona que atiende a lo global  y universal prestando atención a lo local y cercano, se te da bien el papel de germinador… Gracias por ello. Mi planta floreció.